En un mundo de tanta superficialidad como en el que vivimos, ser atractivo físicamente tiene sus ventajas. Según algunos estudios científicos, la gente bella suele ganar más dinero, llaman más la atención en ámbitos laborales y educativos y suelen ser prejuzgados como inteligentes y amistosos.

Pero una investigación reciente reveló que para la gente bella no todo es color de rosas.

El trabajo, publicado en la revista Personal Relationships, concluye que las personas más atractivas tienen menos estabilidad en sus relaciones amorosos.

Si bien ser considerado “lindo” tiene una clara ventaja a la hora de encontrar pareja, es más probable que esas relaciones duren menos. Eso ocurre, en parte, porque tienen un mayor interés por personas por fuera de la relación, especialmente cuando no están satisfechas con su pareja actual.

Para su investigación, Christine Ma-Kellams y sus dos colegas de la Universidad de Harvard comenzaron pidiéndole a dos mujeres que juzguen qué tan atractivos les parecían 238 hombres, a partir de sus fotos en su anuario escolar, tomada a la edad de 17 o 18 años.

Luego, ingresaron al sitio Ancestry.com para buscar su estado civil 30 años después de que fue tomada esa foto.

Conclusión: los hombres cuyos rostros fueron considerados más atractivos tenían una tendencia mayor al divorcio y a tener matrimonios de menor duración.

A continuación, las investigadores buscaron el estado civil del top 20 de actores y actrices del sitio IMDb.com y las 100 celebridades más importantes del mundo según Forbes.

Las mismas mujeres que juzgaron las imágenes en el primer estudio hicieron lo mismo con estas personalidades…

Y el resultado fue igual: mayor atractivo, más probabilidades de divorcio y matrimonios más cortos.

Un tercer estudio involucró a 130 voluntarios, la mitad de ellos en una relación romántica exclusiva.

Se les pidió que digan qué tan atraídas se sentían por personas “lindas” del sexo opuesto, según fotos (mientras, en secreto, las investigadoras también rankeaban qué tan bellos eran los voluntarios).

El resultado trazó una curiosa relación entre el atractivo de la propia persona, su estado civil y la valoración que hicieron de otros y otras.

Los participantes más atractivos tendían a considerar más atractivas a las personas que les mostraban, pero sólo si estaban en una relación.

Por último, el cuarto estudio que hicieron concluyó lo mismo, pero sólo si estaban pocos satisfechos con su actual relación.

Ahora bien, la pregunta del millón es por qué ser más atractivo aumenta las chances de una ruptura sentimental…

Puede haber muchos factores, y este trabajo sólo se enfocó en algunos.

Tal vez lo más relevante sea que está comprobado que, cuando alguien se compromete en una relación, la mayoría comienza a ver el mundo de otra forma. En particular, consideran como menos atractivas a las demás personas, en una especie de parcialidad (“bias”, en inglés) que ayuda a sostener la pareja en el tiempo.

Pero este estudio sugiere que las personas que son consideradas más atractivas carecen de este “filtro protector”, lo que propiciaría el interés por relaciones exteriores a la pareja y llevarían a una mayor tasa de divorcio y menor duración de los compromisos.