¿Ha encontrado el FBI el misterioso tesoro de 54 millones enterrado hace 155 años?

Un caluroso julio de 1863 cambió la historia de Estados Unidos para siempre. El plena Guerra de Secesión, los unionistas y los confederados se enfrentaron en la batalla que cambió el rumbo de la guerra civil, en Gettysburg, posiblemente una de las más cruentas de la historia con cerca de 50.000 muertos en ambos bandos. Ahora, 155 años más tarde, un misterio continúa en el aire: ¿qué paso con el cargamento de 54 millones de dólares que desapareció entonces?

En los últimos días de junio de aquel 1863, las tropas unionistas empezaron a recuperar ánimos. Y no solo por ver cómo iban ganado terreno poco a poco en la guerra sino, sobre todo, porque después de muchos meses de penurias iban a recibir un importante pago por su compromiso con la causa: una tonelada y media de oro (dividida en 52 lingotes) partió desde West Virginia hasta Pensilvania paga pagar a los soldados… pero la batalla de Gettysburg impidió que se realizara la transacción.

La leyenda cuenta que, ante el inicio de las hostilidades, los encargados de transportar este monumental cargamento decidieron enterrarlo para evitar que cayera en manos enemigas. La zona elegida para ello fue Dents Run, donde se detuvo la caravana y los militares enterraron el preciado oro. Un par de días después acabó la batalla de Gettysburg y, dos años después, la Guerra de Secesión: pasaron los años y el recuerdo de aquel tesoro pasó a convertirse en un mito.

Sin embargo, en los últimos años el mito ha vuelto a ser pura actualidad: unos documentos antiguos fueron los primeros en hablar de este misterioso cargamento que nunca se entregó; solo unos años después, ya en 1970, se encontraron una serie de mapas que podrían señalar la ubicación aproximada; una nota oculta encontrada en la década de los ochenta en el cabecero de una cama terminaría por confirmar que esos 52 lingotes estaban enterrados.

Desde entonces, muchos ‘cazatesoros’ se han lanzado a intentar encontrar el oro escondido, pero se han encontrado siempre con un problema: el lugar en el que presumiblemente se encuentra el cargamento es propiedad del estado. O, lo que es lo mismo, es ilegal cavar. Pese a ello, uno de los equipos experto en la búsqueda y recuperación de este tipo de tesoros, llamado ‘Finders Keepers’ asegura que a través de un potente detector de metales habría encontrado el lugar exacto.

Una investigación… ¿sin éxito?

Ahora, el caso se ha puesto de actualidad después de que varias fuentes, entre ellas el ‘New York Times’, aseguren que en los últimos días el FBI se encuentra inspeccionando la zona. Ante las preguntas de los medios de comunicación, la agencia no ha querido dar pistas de qué es lo que estaban buscando en Dents Run, más allá del siguiente mensaje: “Estamos llevando a cabo actividades policiales autorizadas en el condado de Elk”.

La presencia del FBI en la zona alertó a los medios de comunicación locales, que se desplazaron a la zona… y cuál fue su sorpresa cuando sus cámaras captaron la presencia de ‘Finders Keepers’ junto a la agencia norteamericana. Sea lo que sea que están buscando, lo cierto es que la autoridades y los expertos han estado varios días excavando en la zona. Si han encontrado el tesoro perdido de hace 155 años, de momento no lo han comunicado…

Lo cierto es que la actividad en la zona se ha incrementado sustancialmente en los últimos días y la búsqueda de los 52 lingotes de oro desaparecidos parecen haber provocado que la autoridades rastreen la zona. Pero, ¿con qué razón? ¿Alguna novedad que haya provocado que ahora sí se decida excavar en Dents Run? Un misterio de hace más de siglo y medio que parecía leyenda pero que, cada vez, toma más visos de ser una realidad.

El Confidencial

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