El 2 de junio de 2016, dos días después de desaparecer, el cuerpo de Mario Salto, un niño de once años, fue hallado en once bolsas de basura, en Quimilí, Argentina. Tras dos años de su muerte, hay más de tres mil sospechosos de haber violado y descuartizado al pequeño.

En la investigación de la muerte del menor, la justicia trasandina ya ha detenido a decenas de personas y en una inédita medida, se han recolectado de 3.003 muestras de ADN, de posibles responsables del crimen.

 

El objetivo que tiene la jueza a cargo del caso es cotejar las muestras de ADN, con las que se encontraron en el cuerpo de la víctima y en su ropa.

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En el pueblo donde residen 27 mil personas, ya fueron detenidos una directora de escuela y hasta un exjefe de policía por ser presuntos culpables. En tanto, en un operativo realizado por la policía, se determinó que el crimen ocurrió en el patio de una casa, en donde se encontró un objeto similar a un altar. “Fue asesinado en un ritual satánico”, declaró la jueza a cargo del caso.